Cansado de mentiras

Llevo mucho tiempo conteniéndome y mordiéndome la lengua. Pero ya no puedo aguantar más, y eso que mis amig@s me aconsejan que cuente hasta 100, pero ya voy por un millón y la rabia me sigue recomiendo al ver tanta injusticia. Siempre he dicho, y diré, que generalizar es equivocarse, pero creo que tod@s me entenderéis cuando me explique.

Esto es algo que escribo a título personal, y que puede suscribir quien quiera y quien le apetezca, pero que quede claro y que no lleve a confusión alguna, no es una opinión de la asociación ALMA a la que me dedico en cuerpo y alma, nunca mejor dicho, desde hace más de cuatro años. Y no digo esto por temer represalias por parte de quienes voy a decir algo, no, las represalias ya han venido estando calladito por no bailar al son de la música que algún@s quieren.

Por la labor que realizamos he tenido la oportunidad de reunirme con muchas y diversas personas e instituciones, de todos los colores, ya que nunca he negado reunirme con nadie que me lo haya solicitado, pese a tener que correr con los gastos, algo que nuestros dirigentes nunca han tenido en cuenta dicho sea de paso.

Como queda claro, me voy a dirigir al estamento político de esta nuestra España. Y lo resalto ya que como voy a repartir pensamientos a distintos estamentos, quiero empezar por esta selectiva capa social.

He podido reunirme con personas al Servicio Público de Concejalías, Alcaldías, Direcciones Generales, Presidencias Autonómicás, Delegacines del Gobierno, Secretarias de Estado y Ministerios.

Ya puestos en situación, me gustaría llamar las cosas por su nombre, ya que creo que es el momento de empezar a señalar con el dedo y dejarnos de monsergas, para ver cuando reaccionan quienes tienen la obligación de hacer su trabajo.

Con todas las instituciones que os he citado hemos mantenido reuniones de trabajo donde le hemos presentado información, documentación y propuestas para mejorar la atención, apoyo, acompañamiento y ayuda a las mujeres víctimas de violencia de género, a sus hijas e hijos y a sus familiares, y dicho sea de paso, de algunas de ellas sigo esperando un email de agradecimiento por remitirles información que nos solicitó. En ninguna de esas reuniones, en la que muchas de nuestras aportaciones eran duras críticas al mal funcionamiento en muchos puntos, hemos escuchado una disculpa. Nadie ha tenido el valor de reconocer que muchas de las cosas que se están haciendo, se están haciendo mal, que muchas de sus propuestas no tienen sentido, que vomitan promesas que no cumplen y que a la hora de la verdad, ni se les ve ni se les espera.

Voy a centrarme en tres palabras para justificar mi malestar y creo que el de la mayoría de asociaciones que luchan contra la violencia de género, Seguridad, Formación y Concienciación:

– Seguridad

Pongo este punto en primer lugar dado que es lo primero que se tiene que ofrecer a una mujer que sufre violencia de género, le va la vida en ello, y el cual creo que las instituciones, por mucho que digan, no le dan la importancia debida.

La Seguridad no es solo la que ofrecen los cuerpos policiales, es la que tienen que dar todas las instituciones implicadas, ya que si una mujer maltratada no se siente segura difícilmente dará el paso para salir de la situación de maltrato.

Ellas tienen que tener la plena seguridad de que si dan el paso, su vida y las de sus hijas e hijos no correrán peligro. Año tras año vemos como mujeres que han denunciado, muchas de ellas en más de una ocasión, terminan siendo asesinadas. También vemos como mujeres que denuncian su situación de maltrato tienen que vivir con el corazón en un puño dado que la Justicia permite que ese maltratador pueda seguir ejerciendo su yugo atacándola por medio de sus hijas e hijos.

Ellas tienen que sentirse seguras de que las escucharan, de que la Justicia antes de determinar su veredicto se dignará en preguntarle; increíble pero cierto, en muchas ocasiones se declina la balanza de la Justicia sin haberle preguntado a la denunciante. Ellas tienen que sentirse seguras de que no se las cuestionara por haber tardado más o menos tiempo en poner una denuncia, esto es algo que sigue ocurriendo hoy en día en los juzgados y que he visto con mis propios ojos, y eso que el Consejo General del Poder Judicial ya lo ha indicado por activa y pasiva que no se debe juzgar a las mujeres víctimas de violencia de género por tardar en denunciar los hechos, pero …. no hay peor ciego que el que no quiere ver.

Ellas tienen que sentirse seguras cuando acudan a poner una denuncia y no le van a decir que vuelva el día siguiente ya que la unidad que atiende estos casos está ahora con otra mujer y tardaran en atenderla. ¿Cómo se le puede decir eso a una mujer maltratada? Lo que demuestra es que saben bien poco de violencia de género.

Ellas tienen que sentirse seguras cuando acudan al juzgado, algo que les impone mucho como a toda aquella persona que no ha puesto un pie dentro de ellos en su vida, y que dentro será tratada por los abogados y abogadas del turno de oficio con el respeto que se merecen. Me he encontrado situaciones donde el abogado del turno de oficio de violencia de género lo único que habló con la mujer fue para pedirle que le firmara el documento de justicia gratuita.

Ellas tienen que sentirse seguras si acuden a un centro médico y el personal sabe que protocolos tienen que activar y no hace falta que un policía lo haga o que tenga suerte y a alguien se le encienda la bombilla.

– Formación y Concienciación

¿Cuántas veces tiene que decirse y repetirse que la formación que se da no vale?

Para empezar quiero resaltar una cosa importante con un ejemplo que seguro que todas las personas entenderéis. Si el señor Javier Ortega Smith como abogado recibe de su Ilustre Colegio un curso de formación para poder actuar en el turno de oficio de violencia de género, ¿creéis que está preparado para defender a una mujer maltratada?

Lo primero que se debe hacer con el personal de todas las instituciones que trabajan en violencia de género es concienciar, para que la formación que se les dé valga de algo, del otro modo es perder tiempo y recursos.

Con esto os quiero decir que, si ya es poco lo que se exige para atender a las víctimas de violencia de género (cursillos de tres al cuarto por internet, dos días de charlas…..) si a las personas que se les da no se las conciencia realmente no  vale para nada.

Os pongo un ejemplo más. No hace mucho me reuní con un agente de un Cuerpo de Seguridad destinado en una unidad que atiende a las mujeres víctimas de violencia de género, llevaba más de 9 años en dicha unidad y cada año había realizado un curso en formación en materia de violencia de género. Después de la reunión la conversación se hizo más distendida y  me soltó la siguiente frase: “yo el verano pasado estuve en Barcelona y allí no hay machismo”…. Creo que sobran comentarios para decir de que valieron los cursos que esta persona recibió.

También hace falta que se formen y conciencien, no solo a la gente de casa, también a los que están fuera. Me refiero a los consulados y demás entidades que velan por la seguridad de las españolas y españoles en el extranjero. Os digo esto ya que hemos tenido que ayudar a más de una mujer que residía en el extranjero y pese a pedir ayuda a los consulados estos no han sabido ayudarlas, o no han querido complicarse la vida-

Menos mal que tenemos un protocolo desarrollado por diversos ministerios para atender estas situaciones, pero parece que algunos quieren no conocerlo.

Pero luego todo es perfecto, nada se hace mal, reconocen que hay que avanzar en más cosas, pero que las actuales están perfectas. Pues miren ustedes señores y señoras dedicadas al Servicio Público, eso es mentira, y les doy algunas pistas:

– Es imposible dar seguridad a una mujer víctima de violencia de género si cada miembro de los cuerpos de seguridad que las atiende tiene una media de más de 80 mujeres maltratadas a su cargo.

– Es imposible dar una atención integral si las personas que deben hacerlo no están verdaderamente concienciadas por muchos cursillos baratos que se den.

– Es imposible que las mujeres den el paso si para poder conseguir una vivienda de acogida tiene que dejar atrás a personas mayores o hijos mayores de edad a su cuidado, o incluso a su mascota, como ocurren en Extremadura.

– Es imposible que mejoremos la atención a las mujeres que tienen la valentía de denunciar si los recursos los destinamos a lo que no es, como ocurre en Valencia con el dinero concedido por el Pacto de Estado que en lugar de destinarlo a las mujeres víctimas lo quieren destinar a terapias para los maltratadores.

– Es imposible que las mujeres maltratadas con hijas e hijos den el paso de poner una denuncia sabiendo que la justicia dará la oportunidad a su verdugo de seguir ejerciendo su poder sobre ella por medio de sus hijas e hijos. ¿Cuándo se van a enterar de una vez?, los hombres maltratadores NO QUIEREN A SUS HIJAS E HIJOS.

– Es imposible que las mujeres maltratadas crean en la Justicia si está la vuelve a victimizar y le recrimina su tardanza en poner la denuncia.

– Es imposible que una mujer maltratada esté bien asesorada legalmente cuando los abogados y abogadas no son avisados para que acudan a la hora de interponer la denuncia, cuando el primer contacto que suele tener una mujer maltratada con el abogado/a del turno de oficio de violencia de género es dos minutos antes de entrar a la sala.

En definitiva, si no cambian muchas cosas que las asociaciones vienen denunciando por activa y pasiva difícilmente conseguiremos avanzar, y sobre todo, muchos y muchas de ustedes, antes de llenarse la boca de violencia de género y feminismo, intenten aprender que es de verdad, no pueden decir que lucharan por ayudar a las mujeres maltratadas y querer borrar del mapa la Ley de Violencia de Género, o estar a favor de los vientres de alquiler, o que se te cuele una asociación en favor de legalizar la prostitución, y por favor, dejen ya de declarar ayuntamientos, diputaciones o cualquier institución como espacio libre de machismo, que los que somos machistas somos las personas y la verdad cada vez que escucho esto me dan ganas de ponerles el típico gorrito con orejas de burro que se colocaba antiguamente en los colegios.

Para finalizar tan solo deciros que dentro de todas las instituciones hay muchas personas que verdaderamente si están concienciadas y formadas, y que se dejan la piel por ayudar en todo lo posible, pero esto no quita que la realidad sea como os he comentado. Las buenas intenciones no consiguen los objetivos.